Movimiento Patriótico de Liberación Nacional y de Defensa de la Patria.

En resumidas cuentas la idea es :organizar un Movimiento Nacional de rescate patriótico que cuente con un amplio programa que levante al pueblo y que contenga una propuesta de cómo organizar la nueva nación que surja de ahí.


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El camino es la huelga patriótica nacional.

  El camino es la huelga patriótica nacional

La cadena se rompe por el eslabón más débil y como diría Mao “siempre serán los más iletrados los que impongan los cambios en la Historia”. Recuerden que los doctos tienen congelado el espíritu. Y el pueblo es paja seca en un 2% (10% diría el que esto escribe). La verdad es que los que fallamos somos nosotros, los que nos reclamamos conscientes, dirigentes, líderes, etc. porque decidirse a prender la mecha nos sacaría de la tranquilidad de nuestros hogares. Hay quien diga desde las filas de la “izquierda” que los tiempos de sacrificio derivados de una militancia comprometida y profesional, ya son cosa del pasado. Y yo difiero de esa visión, toda vez que si existe una etapa histórica en la vida de México y de la humanidad que precisa la entrega total… es ahora.

Lo que es imprescindible para salvar, no solamente a nuestra patria, sino la misma existencia del género humano. Hoy más que nunca son vigentes las palabras de Rosa Luxemburgo “Barbarie o Revolución” es decir, o destruimos a los oligarcas mundiales o la humanidad sucumbirá ante las guerras, el calentamiento global, la liquidación de la vida de los ecosistemas por parte de las transnacionales, que no escatiman en destruir todo con tal de sacar dinero, etc. En fin,  en seguida expongo un razonamiento de este  viejo de 62 años, que aun sueña con la utopía.

En 1810, fue la decisión de un puñado de valientes la que desató la rebelión popular y, en el momento más álgido de la lucha, no pasó del 1.5% de la población de la Nueva España (6 millones aproximadamente), la que participo con el padre Hidalgo en Guadalajara. (80 mil insurrectos).

Hay que recordar que después de la batalla del puente de Calderón (cercano a la Perla Tapatía), nunca pasó de ser una guerra de guerrillas la lucha independista, con excepción de algunas acciones notables del padre Morelos.

Asimismo la rebelión de 1910, fue un asunto que concentró, en el mejor de los casos a 200 mil mexicanos (división de Obregón, división de Pancho Villa y división de Pascual Orozco: este, norte y oeste). Las tropas de Zapata siempre fueron de menor envergadura, que según datos históricos, nunca pasaron de 20 mil.

Es decir, haciendo cuentas llegaremos a la cantidad arriba mencionada (200 mil), cuando la población mexicana era de poco más de 10 millones, es decir: la lucha armada contó con menos del 2% de la población.

Y los que iniciaron la revuelta, fueron también un puñado de valientes, distribuidos en todo el territorio nacional.

Destacando la medula espinal, el motor intelectual, en los anarquistas dirigidos por Ricardo Flores Magón, su hermano Jesús y Enrique, junto con Práxedes Guerrero y Librado Rivera, entre otros pocos, muy pocos en verdad, los que decidieron jugarse el todo por el todo, para derrocar la dictadura porfiriana.

Las personas que siguieron a los Magón fue gente seleccionada y su tropa nunca fue notable, toda vez que el imperialismo jamás les facilitó ni un dólar ni un sólo cartucho para que crecieran, por el contrario, siempre pusieron todo lo que pudieron poner, en contra de la rebelión anarquista y sus intentos por fundar la República Socialista de Baja California.

Sus apoyos derivaron de anarquistas norteamericanos afines a su objetivo, los que planeaban seguir su lucha hacia California y encender a la Unión Americana.

Por eso fueron, desde un principio, hostigados por el gobierno de Wilson y encarcelados posteriormente en prisiones norteamericanas.

Lo que no sucedió con Madero, con Carranza ni con Pancho Villa, el que llevaba una excelente relación con Wilson y después con los agentes alemanes del Káiser.  (Villa llegó a apresar a los magonistas, por eso Flores Magón siempre lo llamó “el perro del capital”, sin embargo, a la postre el Centauro del Norte sería traicionado por el tío Sam).

A decir verdad la ideología de Doroteo Arango siempre fue confusa, populista, rebelde y sin proyecto claro, de qué era lo que quería, aparte de zarandear a los hacendados y combatir a Victoriano Huerta. Por eso se dejó querer por Wilson y las agencias publicitarias yanquis,  al grado de ser un actor en múltiples escenas de sus escaramuzas y batallas.

En el caso de Zapata la cosa es distinta también, porque a él  jamás lo apoyaron los imperialistas, pues se dejaba influenciar por pensadores anarquistas y socialistas.

Por otro lado, pero dentro de la misma tesitura, las tropas del ejército carrancista, fue compuesto, en una gran parte por peones que recibían una paga de las arcas constitucionalistas (bastante bien surtidas por el imperialismo).

Así pues tenemos, que las luchas nunca han sido de toda la unión de un pueblo, sobre todo si reflexionamos que los indiferentes, los apáticos y los indolentes, pasan a ser un punto de apoyo del poder establecido. Y, esos, esos: son mayoría.

La verdad es que si Hidalgo convoca a un plebiscito y le pregunta al pueblo de la Nueva España, si quieren la independencia, seguramente el Virrey gana por mayoría.

Igualmente si Zapata y Flores Magón convocan a una votación, de si quieren el derrocamiento del gobierno, sale ganando don Porfirio.

Esa es la realidad: antes como ahora las mayorías están conformadas por pusilánimes (y si los pendejos flotaran no se vería el sol).

Anteriormente enajenados por la religión, temerosos de los castigos infernales, y ahora, a eso hay que agregar la estupenda labor de Televisa y consortes en su papel de idiotizantes del pueblo.

Sin embargo, no todo está perdido, ya que como fue en ese tiempo, debe ser ahora, pero en un  nivel más elevado.

Esto es, que debemos organizar la rebelión cívica popular (la armada no tiene posibilidades en un mundo dominado por el Army, la Otan y sus subordinados del ejército y policía mexicana).

Es decir: debemos agruparnos los más decididos a organizar la Huelga Patriótica Nacional.

Si participamos el 2% solamente, eso significa poner en la calle a 3 millones de insurrectos cívicamente.

En Guadalajara equivale a sacar a 80 mil ciudadanas y ciudadanos y cercar las oficinas de gobierno, a los bancos, a las empresas comerciales, a la CFE, etc.

Últimamente vimos la gracia con la que corrió la policía y el secretario de gobierno jalisciense Arturo Zamora, cuando vio la avalancha de 20 mil profas y profes  enardecidos, así que ¿qué será con 4, 5, o 6 veces más? simplemente se hacen pipí.  Ya recibieron una sopita en el estadio, de lo que la gente de nuestro pueblo siente hacia ellos y, están muertos de miedo.

Pero esa no es guerra, sino acciones pacíficas de resistencia civil efectivas. Y a estas se suman más, digamos 2 por cada huelguista. Eso significa sacar a la acción a 200 mil tapatíos.

Y de la misma manera en toda la nación, lo que representa a 50 mil en Morelia, 50 mil en León, 50 mil en Tijuana, etc. etc. es decir: un promedio de 6 millones en acciones de huelgas de pagos a Elektra, a Copel, a los bancos, a la CFE, bloqueos al poder judicial, etc. etc.

Y eso no lo detiene nadie, el ejército resultaría un inútil para reprimir, ya que tendría que dividirse en 32 estados a razón de 6 mil elementos y, ni eso, porque no todo el ejército está compuesto por incondicionales al sistema, aún quedan mandos con dignidad patriótica.

Aparte de que una Huelga General, es manos caídas y no van a andar buscando entre millones de casas a quién anda en eso.

Pero  si es tan sencillo ¿por qué nadie le entra por ahí, a pesar de las expresiones populares, qué en ese sentido se han dado en varias marchas y actos públicos?  Y la respuesta es también sencilla: porque los presuntos dirigentes de la “izquierda” sirven en este momento como contenedores, desde el momento que se han encuadrado en las redes y trampas del juego electorero.

Y ya no se diga de toda la caterva de diputados y senadores que conforman una elite divorciada de la acción cívica popular directa.

Otra cuestión es que les preocupa, según la  visión de estos corruptos timoratos (cobardía diría yo), es  que la nación se convierta en un polvorín. Desastre que ya está y que nos amenaza con que perdamos nuestra patria de manera definitiva en manos de la oligarquía mundial, si no actuamos desde ahora.

En conclusión: necesitamos cuadros de agitación y organización popular con un mínimo de elementos logísticos y plantearnos la organización de la Huelga General; la que exija la destitución de Peña Nieto y que convoque  a un nuevo constituyente.

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2 comentarios

Necesitamos estas alrededor de un proyecto no de una persona.

Más que estar alrededor de una persona, necesitamos estar alrededor de un proyecto, porque los hombres se mueren y las ideas quedan

No es por ser   ave de mal agüero. Pero es algo que debemos pensar siempre:

 nadie tiene la vida comprada y nosotros no podemos darnos el lujo de ligar nuestro

proyecto alrededor de una personalidad, ya que la patria rebasa la individualidad

por grande que esta sea. Los hombres se mueren y México tiene que continuar.

Es una característica y también una gran debilidad humana, considerar que la vida es inconcebible si llega a faltar alguien a quien amamos. No nos imaginamos la vida sin su presencia. Eso está bien por elemental lealtad y amor.

Pero las cosas no deben ser así porque sacrificamos el futuro de mucha gente, sobre todo la vida de los peques y de los que vendrán.

“Todos somos necesarios pero nadie es indispensable” es una condena fatídica que

 no es exacta, porque en realidad hay gente que si lo es. Pero aun así tenemos que aprender a vivir sin ellas o ellos, cuando lleguen a faltar.