Movimiento Patriótico de Liberación Nacional y de Defensa de la Patria.

En resumidas cuentas la idea es :organizar un Movimiento Nacional de rescate patriótico que cuente con un amplio programa que levante al pueblo y que contenga una propuesta de cómo organizar la nueva nación que surja de ahí.

No se trata de tomar el poder, sino de construirlo.

En realidad nunca comprendimos plenamente que no se trataba de tomar el poder, sino de construirlo

Esto también lo tocamos en el interior de este volumen, solamente añadiremos que a nosotros se nos remachó tanto ese eslogan (el de tomar el poder), que lo repetíamos en todas partes sin razonar detenidamente en lo que estábamos diciendo.

Al tiempo comprendimos que lo que se toma no es precisamente con el consentimiento de quien lo da o lo tiene, en cambio lo que se construye es en base a acuerdos, partiendo de que construir el poder del pueblo no es tarea de uno solo, sino del consenso de un buen sector de la población, más puntualmente… de la mayoría.

A la vieja guardia nos educaron con un criterio de conspiración anacrónico, de que éramos un grupo de seleccionados que teníamos la misión de liberar al pueblo, aunque este ni nos conociera.

Se creía que el pueblo quería la revolución pero que no se daba cuenta o que tenía miedo y que solo esperaba que alguien prendiera la chispa y que de inmediato las multitudes saldrían a la calle a apoyar nuestra insurrección.

Llegamos a pensar que el pueblo estaba listo y solícito a escuchar nuestras arengas y por eso llegamos a plantear las brigadas de agitación armadas.

Como cuando repartíamos propaganda del movimiento estudiantil del 68, nos perseguía la policía, pensábamos que la burguesía tenía miedo que los obreros leyeran nuestros llamados, pero que leyéndolos inmediatamente se nos iban a unir.

Por eso nuestra idea era que al llegar a un parque, unos repartieran propaganda exhortando al levantamiento y otros hablando, mientras unos más vigilaban con las metralletas en la mano, listas para repeler cualquier ataque de la policía. (Imagínense la matazón de inocentes si se hubiera llevado a cabo tal idea)

Poco estábamos enterados de que la mayoría no lee y que si se nos unieron en el 68 fue porque muchos eran nuestros familiares y compartían la misma indignación que nosotros, y que otros más se nos unían por su alta conciencia cívico-política y también por su condición de explotados que ya no aguantaban más la “prosperidad” priísta.

La verdad es que esa gran multitud no tenía intenciones de ir al socialismo ni de derrocar al gobierno con un plan definido, simplemente era coraje popular y ya, pero que seguramente al darse cuenta de que se trataba de edificar una nueva nación se hubieran confundido y no pocos nos habrían  abandonado.

Claro que con una cantidad de gente así y, con un proyecto claro, derrocamos al gobierno y edificamos un nuevo país pero nuestro pliego petitorio honestamente era bastante limitado. La realidad es que éramos un número insignificante frente a los millones que respaldaban al PRI.

Es posible que nuestra mayor manifestación haya concentrado más de 500 mil almas en un tiempo en que la ciudad de México tendría unos 8 millones de habitantes, es decir, recibimos el apoyo de menos del 6 % de la población.

Y eso es mucho, pero no hubo la fuerza organizada entre el pueblo, el PC no tenía influencia ni con sus familiares, eran una minoría de unas 2 mil personas, en su mayoría  divorciadas de las luchas de base populares y estudiantiles. Tenían alguna relación con sindicatos, pero enfrascados en demandas exclusivas de ellos.  Tan es verdad lo que afirmo que los grupos de izquierda estudiantiles de todos los matices nunca plantearon una propuesta que hablara de nuestras necesidades.

Los estudiantes pagábamos 35, 40 o 50 centavos de pasaje igual que cualquier persona y nunca fueron capaces de enarbolar una lucha para que nos cobraran cuando menos la mitad.

Nunca exigieron atención médica estudiantil con medicinas, ni tampoco derecho a albergues. Tampoco se planteó un derecho a tener acceso a libros a un precio razonable ni bibliotecas suficientes, a decir verdad el pliego petitorio del 68 nada tenía que ver con los estudiantes y sus familias llenas de necesidades económicas y sociales.

Lo que en realidad nos movilizó, fue la furia acumulada contra la prepotencia del gobierno. La policía era peor que ahora, no podías ni mirarlos, a cualquier contestación o cosa que les disgustara, así eran las mondas que te ponían. Sí, así sigue siendo,  pero ahora le miden más el agua a los camotes. Ya hay cuando menos esa caricatura que se denomina Derechos Humanos, que si bien es cierto que para nada sirve, si llega a ser de vez en cuando, un freno para los jenízaros. Aparte de asociaciones de derechos humanos que si han sido efectivas como la “Padre Agustín Pro”, las que fundo el padre Orbelín en Guerrero, etc.

La policía federal y estatal es criminal cuando de operativos anti pueblo se trata. Pero así a lo corto, esos que son la guardia común y cotidiana, junto con los patrulleros de barrio, ya no se animan a hacer lo que hacían en ese tiempo de franca dictadura del PRI.

Ahora utilizan a los federales para atacar lo que han sido francas insurrecciones civiles como la de Atenco y otras más, pero al barrio, a los estudiantes y al pueblo en general, los policías tradicionales le tienen miedo y antes no. Por eso quieren policía centralizada y de elite, no confían en las municipales para controlar a la población.

A decir verdad, los estudiantes encarnamos en la gesta del 68, toda la indignación popular acumulada durante décadas: de engaños, de corrupción y de atropellos priístas.

Así pues, con la mentalidad impuesta por las condiciones imperantes, fue por lo que siempre consideramos que se trataba de tomar el poder a la brava y de ninguna manera construirlo.

La plena democracia republicana municipal, no está en los campos de la ideología, sino en los del idealismo.

La cual, no por no darse a los niveles de la perfección, no significa que no pueda escalarse real y objetivamente.

Ahora al paso del tiempo y con los progresos que hay en todos los niveles, nos damos cuenta que asaltarlo con un puñado de valientes, es simplemente imposible. Siendo lo de hoy por hoy: construirlo desde el seno de los barrios, sin descartar las escuelas y los centros de trabajo hasta donde sea posible.

Un pensamiento en “No se trata de tomar el poder, sino de construirlo.

  1. Pingback: Pueblo hay, sólo falta dirección e instrumentos adecuados para salir adelante . | Movimiento Patriótico de Liberación Nacional y de Defensa de la Patria.

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